Refugiados sirios en Islandia

refugiados sirios en Islandia

Refugiados sirios en Islandia

Cuando la familia Aliyadahs, de refugiados sirios, aterrizaron en el aeropuerto tuvieron que dormir en el cuartel de la policía del aeropuerto. A esta familia el gobierno de Reikiavik le negó la solicitud de asilo. Pero con el apoyo de la gente  fueron capaces de quedarse.

 

Halla Valgerour vino al mundo en circunstancias extraordinarias. Bebé de casi seis meses nació en Reikiavik  de una familia de refugiados sirios. Éstos muy agradecidos de estar en Islandia decidieron poner un nombre islandés al recién nacido. “Uno de nuestros mejores amigos de Islandia,  se llama Valgerour Halla,” dice Wael, de 36 años y padre de Valgerour, que vivió en el oeste de Siria. “Él nos ha ayudado mucho, al igual que el resto de los islandeses, por lo que esta es nuestra manera de decir gracias.”

 

La familia de refugiados pasó por un montón de circunstancias extremas al huir del conflicto de Siria, y más aún en el cruce por Europa. Por lo que tomaron la decisión de ir a Islandia para comenzar una nrefugiados sirios en Islandiaueva vida. “Nos gusta el país, sobre todo a mis hijos. Es seguro, la gente es amable, y realmente quiero quedarme aquí”, dice Wael.

Él y su esposa, Ferayl, de 19 años, llegaron en el verano de 2015, con dos hijas mayores, Jana, 5 años, y Julia, 4. La hija menor, Valgerour Halla Aliyadah, nació en septiembre de 2016. Wael tardó varias semanas en ser capaz de pronunciar el nombre islandés de su hija. “Mis hijas siempre le enseñan mi marido decir nuevas palabras en islandés o traducir sus conversaciones con los vecinos”, dice Ferayl. “Ahora, cada vez que juegan con los hijos de los vecinos, hablan en islandés, pero yo les habló en árabe.”

 

Ferayl tiene claro que perdió Siria, pero se alegra al decir que los islandeses le han hecho que la adaptación al nuevo país sea mucho más fácil. “En las últimas navidades, los vecinos enviaban regalos a las niñas”, dice. “De hecho, ahora tenemos dos casas: una en Siria, y otra en Islandia.

 

La familia de refugiados salió de la ciudad de siria Tartus en el año 2013. Pueblo predominantemente alauí. Wael temía por su seguridad y la de su familia, por lo decidió marcharse de Tartus.”Si me hubiera quedado en Siria, me habría visto obligado alistarme en el ejército“, dice Wael. “No me gusta luchar, no me gusta la guerra, así que puedo permanecer aquí toda mi vida. El futuro ahora es más esperanzador…”

 

El matrimonio y sus dos hijas, viajaron con otras familias de refugiados. Cruzaron la frontera turca a pie y se dirigieron a Estambul. En este punto, tuvieron que pagar a un contrabandista para llevarlos a Grecia, donde vivieron durante 14 meses.

 

Una pequeña casa para la familia de refugiados

“No teníamos casa, no teníamos dinero. Dormíamos en las calles”, dice Wael. “No hemos recibido ni un euro de ayuda por parte del gobierno griego. Tan pronto como se abrieron las fronteras, nos fuimos  a Islandia.”

 

Como Luxemburgo y Noruega, Islandia es parte de la zona Schengen – pero no es de la Unión Europea – por lo que permitió a la pareja viajar sin tener que pasar por ningún control.

 

Desde 1956, Islandia aceptada a menos de 600 refugiados. En 2016, sólo se concedió asilo a 16 refugiados sirios en Islandia.

 

La casa donde vive Wael y su esposa Ferayl, con las hijas, es un pequeño apartamento de dos dormitorios en el barrio más caro de Reikiavik, cerca de la pintoresca ciudad portuaria. Es modesto pero cómodo. El día a día es para nada diferente de lo que sería en Siria.

 

La ciudad tiene solamente tres horas de luz solar en invierno, con temperaturas a menudo por debajo de cero grados. “Cuando le dije a mi familia en Siria que iba a vivir en Islandia, no podía entender mi elección“, dice Wael. “Me dijeron que está muy lejos y es muy frío, pero es un muy buen lugar. El aire es puro, es seguro y podemos elegir en lo que queremos trabajar.” Las cosas no se ven tan mal como  en el primer día.refugiados sirios en Islandia

Cuando la familia de refugiados aterrizó en el aeropuerto de Reykjavik eran las tres de la mañana y la familia no sabía qué hacer y dónde ir. Fue entonces que la policía los interrogó. “Pensé que nos iban a detener. Pero no. En su lugar, abrieron una habitación en la estación de policía del aeropuerto para que pasáramos el resto de la noche. Al día siguiente nos llevaron a un hotel. La Cruz Roja también nos ha ayudado mucho“, recuerda Wael.

 

El gobierno islandés rechaza la solicitud de asilo-

Pensábamos que nuestros problemas habían terminado, pero todavía no era el caso.” Unos meses después de que la familia de refugiados solicitara el asilo, se les negó. El gobierno islandés decidió repatriarlos a Grecia.

La familia Aliyadahs presentó una nueva solicitud y apeló directamente al público. “Nuestro caso tuvo impacto social”,  recuerda Wael. “Más de cinco mil islandeses lucharon por nosotros para que nos dieran asilo en el país. Fueron personas que no me conocían a mí ni a mi familia. Fue muy bonito.”

 

El portavoz del Departamento de Inmigración de Islandia, Ipórhildur OSK Hagalín, indicó que la petición de la familia de refugiados fue rechazada por el gobierno Islandés  ya que la familia tenía asilo concedido en Grecia, pero después de la apelación esta decisión fue cambiada.. “Nos dijeron que la familia tenía derecho a establecerse en Islandia por razones humanitarias“, explica Ipórhildur.

 

La escuela que Julia y Jana que asistían, tuvieron un papel muy importante en el asilo de la familia de refugiados en Islandia.

David

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